jueves, 8 de diciembre de 2011

Adolescencia… caguengues jugando a mayores

Después del primer amor viene la adolescencia donde los papás nos quieren matar y nosotros a ellos.  A los 15 ya nos creemos que somos mayores que podemos tomar nuestras propias decisiones que el mundo es nuestro y la realidad es otra somos unos mocos queriéndonos sentir grandes.
Los hombres sacan los cigarros no saben ni dar el golpe pero se hacen los gallos, las mujeres se pintan y se arreglan como si tuvieran 25 años y piden un parís de noche (coñac con coca cola) ¡Qué forma de destrozar el coñac pero eso las hace ver chicas de mundo! Salen a los antros y se hacen los que dominan el mundo cuando realmente son unos cagones que tiene que pedirle a su papá antes de ir por a las chavas; empiezan en la tarde:
          -“Papá me prestas tu nave para la noche”
          -¿A dónde vas?
          -No sé, estoy viendo que plan se arma.
Y esto estamos hablando cuando ya les prestan el coche pero que tal cuando aún los llevan y los recogen los papás, entonces sería así:
          -¿Pa que onda, me das un aventón a la “party”?
          -¿A qué hora es y en dónde?
          -En casa de Rodrigo.
          -Ok, pero a las 12 estoy por ti.
          -No manches Pa, a esa hora ni las niñas se van..
          -Pues si quieres a las 12 o nada.
Entonces  Ricardo va al teléfono y le dice a sus cuates:
          -Ya me dejaron ir, pero a las 12 me recogen.
          -¿Qué onda con los papás, es que están ya rucos?
          -A mi chava la dejan hasta las 12:·30 me veré súper nerd si me salgo.
Toda la tarde Ricardo esta suplicándole a su Mamá que le diga al Jefe que lo deje por lo menos hasta las 12:30 que van por su chava, que no sea mala onda que ni modo que él que es hombre se vaya más temprano y le dice:
          -Ma dile a mi Papá que no sea así.
Para no hacer el cuento largo el Papá acepta ir por Richi como le dicen los amigos a las 12:30. Obvio jamás lo reconocerán los chavos pero se hablan para ver qué camisa se ponen y que si le presta uno al otro ese cinturón que le compro su Papá en San Antonio; ellas hace los mismo se hablan pero ellas además de pedirse prestado y ver que mini usarán, hablan de que chavos irán a la fiesta y evidentemente se dicen:
          -¿Qué onda wey ya traes los cigarros? No se te olviden.
Nos queda clarisisísimo que la niña consiguió los cigarros no por sus Papas sino porque la muchacha los compró o le pidieron a su hermano o hermana más grandes. Él dice como si él hubiera ido a comprarlos.
          -Obvio, que los llevo.  ¿Con quién que estás hablando?
Bueno llegan a la fiesta juegan a ser chicos grandes y luego a las 12:30 como cenicientas cada chango a su mecate, después de una noche de cigarros y alcohol en la mañana se escucha a la mamá:
          Ricardito, en lugar de Richi, baja a desayunar y al rato a comer a casa de la Abuela.
¿Qué pasó con aquel hombre del cigarro que está charlando con la chica del parís de noche, pues que regresaron a su realidad, siguen siendo los mismos chamacos caguengues. Pero bueno dejaríamos de existir si no pasáramos la adolescencia  y no tiene nada de malo que durante esta época la cuestión familia sea caótica,  porque Ricardo va a casa de la Abuela a huevo, él prefería estar con los cuates y está con la familia con una jeta de miedo pero ni modo todavía no es lo suficientemente grande para estar con los amigos o con la novia fajando, que realmente ni fajan pero se hacen los que uff ya dominan el tema. Es verdad que hoy en día la juventud está mucho más despierta y quiere ser independiente aunque vivan en casa de los papas y mantenidos.
Esta es la segunda etapa, creo que mañana ya hablaremos de cosas más intimas es decir de cuando piensas que él es el amor de tu vida y decides dar el gran paso convertirte en mujer dejar la virginidad porque ya es momento.
¡ARRIBA LAS MUJERES!


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